jueves, 26 de mayo de 2011

La sonrisa de la M[ed]usa

a Débora 

La frente cargada de melancolía,
pensando el amor como una operacion matemática,
desesperás...
calculando en tu cabeza
                                        en un equilibrio que no existe
volves al limbo de las lágrimas.

                                             Recordando esa sonrisa,
yo                                         (como la que tuviste siempre),
busco ver en la máscara que  te cubre
los días que le                        negaron su presencia.

Excitado en la percepcion
de una curva en la comisura de tus labios,
limita el mundo pero lo hace mas profundo.

musa que inspira mis poemas,
musa que da vida a un sentimiento,
medusa que transparenta emociones vagas de profunda encriptación,
medusa que me abraza en una eterna descarga eléctrica,
que me hiere,
que me da vida.

domingo, 15 de mayo de 2011

Polvo

  Un hombre se encuentra en la esquina de algún lugar. Una mujer se acerca y lo mira fíjamente. Es de noche.
  El silencio se mantiene mientras la mujer lo mira y el hombre la desvía.
  Sin tiempo de mantener el ritual de una primera conversación, se dirige al hombre:
-La ciudad está desapareciendo.
 El hombre la mira, le analiza el gesto de la cara, los labios y responde:
-No entiendo de qué estás hablando.
-Los edificios son como polvo en el viento, a pocas cuadras de acá.
  El hombre enciende un cigarrillo y observa atentamente como se aviva el fuego a cada pitada.
-No tengo motivos para creer lo absurdo de tu comentario, ni siquiera se quien sos.
- Eso no es demasiado importante ahora, en la fuga está el descenlace.
-¿Qué descenlace?
  El matiz que toma la situación es muy extraño, el hombre no es capaz de asimilar la ficción de la narración. La comprensión de lo que la mujer está diciendo se vuelve complejo por lo que la mujer introduce un elemento importante en el cuento:
-De la corta historia. Te repito que no hay tiempo.
  El hombre se siente intimidado por la mirada de la mujer y se dedica a observar su cigarrillo. Da una larga pitada y eleva la cabeza para exhalar el humo que comienza a dirigirse al cielo.
-No puedo huir así como así, estoy esperando a alguien.
-Seguramente ese "alguien" desapareció en el nudo, solo estamos vos y yo.
-¿Nudo?¿Historia? Tiene todo muy poco sentido...
-Tu realidad es muy poco elevada, sos tan solo un efímero vestigio de una esquina en algun lugar, fumando, pensando que espera un "alguien" que no existe, que nunca será descripto, que fuma un cigarrillo sin tabaco, apagado, en una esquina etérea de una noche sin luna. El descenlace está a pocas líneas y el viento cerca. Sólo queda escapar, tenemos que correr, no importa el motivo. La ciudad se nubla de polvo y somos los únicos habitantes que no huyeron o se disolvieron.
  Nada encaja para el hombre, que empieza a transpirar y a agitarse. Su mente trabaja a gran velocidad, más tarde buscaría las respuestas que no existirán sin otra historia. Con una nota de pánico en la voz respondió:
-Huyamos, no comprendo demasiado lo que sucede, pero ya no me quedan motivos para estar acá.
  Asi, los dos ultimos habitantes escapan de la anciana ciudad.
  Una rafaga de viento desnuda la esquina,desde donde no se llega a vislumbrar el fin del relato.

lunes, 9 de mayo de 2011

El viaje..

Desde un tren que viaja por el mar,
en una inmensa agua de inundación,
dos vagones solitarios con una niña solitaria,
que baila el vals de la emoción.
Amo la niña de rodillas lastimadas,
su desamparo es más puro que el primer vuelo del ave,
sus lágrimas, más transparentes que su corazón.

De pronto una casa, una isla marcada por las luces del día. Las hojas ejecutan los rayos del sol despidiendo melodías de fogón desde la orilla junto a un árbol que ya no da sombra.
La casa en el centro de la isla esta poblada por seres que no podemos ver, pero esa imagen me abruma y me hace bajar del tren.

Quisiera llegar a la casa del sol, pero me ahogué en el oceano.
La casa sigue intacta, ese alguien en la incógnita y yo me pudro en el fondo junto a las piedras, pensando en la soledad de la casa, del árbol y del sol.

domingo, 1 de mayo de 2011

En esta noche, en este mundo.

en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible

sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

mi persona está herida
mi primera persona del singular

escribo como quien con un cuchillo alzado en la
oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuara siendo lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más

palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción
y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema

hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo


 Alejandra pizarnik (Los pequeños cantos, 1971)