sábado, 9 de octubre de 2010
martes, 5 de octubre de 2010
Mítica salida de la costa.
lunes, 4 de octubre de 2010
Alegría del Cronopio
-Buenas tardes, Fama. Tregua catala espera.
-¿Cronopio Cronopio?
-Cronopio Cronopio.
-¿Hilo?
-Dos, pero uno azul.
El Fama considera al Cronopio. Nunca hablará hasta no saber que sus palabras son las que convienen, temeroso de que las Esperanzas siempre alertas no se deslicen en el aire, esos microbios relucientes, y por una palabra equivocada invadan el corazón bondadoso del Cronopio.
Afuera llueve dice el Cronopio. Todo el cielo.
No te preocupes dice Fama. Iremos en mi automóvil. Para proteger los hilos.
Y mira el aire, pero no ve ninguna Esperanza, y suspira satisfecho. Además, le gusta observar la conmovedora alegría del Cronopio, que sostiene contra su pecho los dos hilos -uno azul- y espera ansioso que el Fama lo invite a subir a su automóvil.
sábado, 2 de octubre de 2010
Stand by
Uno siente tanta soledad... sólo piensa en alguien que lo acompañe. No hay nada mas duro que acarrear solo con una verdad.
Pregunto, ¿Por qué hay tanta soledad? Pero.. ¿A quién pregunto? si no hay nadie...
Funes
"Recuerdo de vivir en la Atlantida,
como un pez que no podía gritar,
recuerdo la bruma de la ciudad,
como un monstruo sobre el amanecer.
Ningún lugar de hecho es bueno
cuando nadie está,
es solo grietas para huir..."
jueves, 30 de septiembre de 2010
Sistema de Pensamiento de Lewis Caroll
TODAS mis ideas que no se pueden expresar como silogismos son realmente ridículas.
Ninguna de mis ideas sobre pasteles de nata merece la pena de ser escrita.
Ninguna de mis ideas que no se hace realidad puede expresarse como un silogismo.
Nunca tengo ninguna idea realmente ridícula que no comunique a mi abogado enseguida.
Todos mis sueños son de pasteles de nata.
Nunca comunico a mi abogado ninguna de mis ideas a menos que merezca la pena de ser escrita.
Todos mis sueños se hacen realidad.
NINGÚN tiburón duda nunca de su buena preparación.
Un pez que no sea capaz de bailar un minuto es despreciable.
Ningún pez está seguro de su buena preparación a menos que tenga tres filas de dientes.
Todos los peces, excepto los tiburones, son amables con los niños.
Ningún pez obeso puede bailar un mi nuto.
Un pez con tres filas de dientes no es despreciable.
Todos los peces obesos son amables con los niños.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Eclipse solar, sueño disuelto.
Nunca fue una buena madre, nunca pudo comportarse ante sus hijos. Su niñez no fue fácil, sus padres no la dejaban ser. Por la noche no duerme hasta tarde; observa el techo hasta bien entrada la noche.
El padre se levanta, huele las flores desde su ventana, el acero del péndulo de su gran reloj, huele los muebles. Saluda a sus niños y desayuna en el comedor. Desayuna en una mesa de mantel verde. Siempre fue despreocupado, a veces le costaba recordar a sus hijos.
Después tengo que dejar de mirar, la sensación de olvidarlos me duele, pero tengo qe despertar.
El sol es un escudo contra la luna: un lobo que sale de nohe. En los eclipses ellos salen por la tarde a devorar sus presas.
El sol nocturno no existe, siempre habá una oportunidad para la oscuridad, pero para la luz siempre pueden haber opacidades, sombras.
domingo, 29 de agosto de 2010
Sólo una terraza en el mundo.
viernes, 13 de agosto de 2010
jueves, 29 de julio de 2010
Él viajo en dos asientos de un mismo coche
Una pierna sobre el suelo del coche y la otra sostenida por la rodilla contra el asiento delantero. El hombre dormitaba en espera de la siguiente canción. Nevermind; se acabó el sueño. Se incorporó en el asiento y apoyó la frente sobre la ventanilla formando marcas de aliento sobre el helado vidrio, que desaparecían para dejar lugar a una nueva marca. Las manos unidas en un intento de atrapar el poco calor sobre el frío reinante dentro del auto.
Allí fuera, vacas silenciosas observaban la ruta mientras pastaban, y ella le devolvía la mirada ciega de la humanidad. Árboles secos añoraban calores que tardarían en venir y una continua valla que nunca moría.
El cielo nublado ya no soportaba su inmensa blancura y rompió a llover. Las gotas estallaban sobre la ventana del coche, y sus cuerpos caían lentamente perdiéndose en la ruta.
En tan solo segundos, el paisaje dejó de ser lo que era y se transformó; la lluvia cambió el agua por ácido. Que aunque al coche parecía no dañarlo, el pavimento de la ruta comenzó a deshacerse y a huir hacia las profundidades.
De pronto el automóvil se encontraba sobre un camino de estéril tierra. Las vacas comenzaron a mugir frenéticamente, se impulsaron con sus patas delanteras y se irguieron sostenidas por las traseras. La eternidad del momento fue rota por las patas de las vacas que se vencieron y quebraron produciendo que la sangre de sus cuerpos fluyera regando el pasto verde, que se iba tiñendo de rojo y perdía el verde para ser un amarillo opaco. Todo era amarillo y rojo. Hasta el cielo fue teñido por la sangre que no dejaba de salir, en una hemorragia incesante.
Los árboles temblaban, como si los recorrieran espasmos de vida. Poco a poco, comenzaron a caer como cortados por un hacha invisible.
Asustado pero seguro en su fortaleza de metal, el hombre quitó su mirada del vidrio y la dirigió al conductor:
- Mire allí fuera. Esta muriendo todo.
El conductor se volvió para mirarlo, sus ojos estaban hinchados y no paraban de correrle lagrimas de los ojos, de su rostro se escapaba un brillo de locura. Su voz era neutra y tenía un tono andrógino:
- Llegará el tiempo en que la lluvia lave la sangre de la tierra y ahogue a las vacas ansiosas de morir.
- ¿Volverán los árboles a crecer?
El conductor sonrió en una expresión enferma que se borro con una mueca de dolor.
Una pequeña risa deformó su rostro, en una voz seria lo alertó:
- No deberías tomarte descansos si conduces.
Sin darse vuelta y sin perder su expresión, bruscamente hizo sonar la bocina sobre el volante.
El hombre comienza a nadar en un mar de aire y cristales, para estrellarse contra el pavimento.

