lunes, 15 de octubre de 2012

Tía mi


Mi tía está flaquita
está chiquita
tiene un tumor
en el páncreas
tiene
afilados los huesos de las muñecas
afilados los huesos del pecho
afilados los huesos del codo
mi tía está flaquita
tiene un tumor chiquitito
come poco
duerme poco
ríe poco
era gorda
quería estar flaca
está flaca
quiere estar gorda
el tumor está chiquito
tiene hambre
mi tía no come
el tumor se enoja
come poco
duerme poco
duele mucho
le falta el cabello
se le cae de a mechones
mi tía está flaquita
y no se come ni los mechones de pelo
que se le caen y los tira a la basura
mi tía está chiquita
el tumor está chiquito
ella está flaquita
el tumor está engordando
le gusta
merendar
cenar
almorzar
desayunar

Es un bebé sano.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La rebelión


Pobre viejo Tobías;
las moscas entran y salen de su boca.
Su lengua se ahoga
y se quema al sol.

Pobre viejo Tobías;
sus ojos dejan correr agua de mar,
algo arrancó sus párpados
y tiene un sol en cada uno.

El barro trepa su pelo,
y sobre su frente anida raíces.

Pobre viejo Tobías,
sus pantalones estan empapados;
en la carrera se meó encima
cuando una sombra gritó su nombre...

Pobre viejo Tobías
una bala le agujereó la camisa -regalo de cumpleaños-.
Ahora el viento se le cuela al cuerpo,
y siente frío.

Y sus piernas vibran,
y su pecho es un trampolín,
pero pronto no siente más molestias;
la sangre abriga su cuerpo usado.

domingo, 26 de agosto de 2012

Solo letras

Y las ciruelas
repletas de sangre,
se trasformaron
en bolas de fuego.
JAJAJAJA

Bolas de fuego...
Que gracioso,
creer
que el poeta podrá alguna vez
evocar
bolas de fuego...

Un fuego que ni siquiera quema el papel donde está escrito
una débil llama,
que se evapora
ogeuf
geofu
fegou

No sos nada, poeta;
un extraño escribiendo en lenguas muertas,
usando palabras extrañas,
para crear objetos endebles.

Mas simple sería,
incendiar tu casa,
más agradable sería
usar un magic-click.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Hoy mis flores son un espejismo

Hoy vi un médano
grande como una magnolia.

Nunca vi una magnolia,
pero una vez me contaron
que son flores enormes
del tamaño de un hombre entero.

También me dijeron
que su belleza es igualable a su nombre
pero, discúlpenme
nunca vi una.

En este desierto de flora,
en esta utopía de gente.
Solo encuentro mis manos
y un mosaico de arena.

Quiero dormir bajo un pétalo
de esa infinita flor.

Quiero ver una.

¿Me traerán los espejismos del desierto
campos de magnolias 
en vez de tanta agua?

Ya no tengo sed
pero hoy vi un médano
grande como una magnolia.

Solo tengo lugar para tormentas de arena en mi mente.

domingo, 29 de julio de 2012

Ferretería

  Un negocio vacío. Su frente: de cristales con empapelados con propagandas ya descoloridas por el hurto del sol. La persiana no baja completamente, los mecanismos averiados por el contínuo desgaste y la falta de aceite la dejaron imperturbable a mitad de camino. El único sistema de seguridad que permite que no saqueen el lugar, es la absoluta falta de mantenimiento de los materias: tuercas, clavos, tornillos y demás; estaban corroídos hasta su centro: En el fondo de algunas cajas -aún sin guardar- las goteras habían formado lagunas de óxido. El auricular de un teléfono sobre la mesada, cuelga cual ahorcado podrido y olvidado en la cuna de su muerte.
  La puerta -también de vidrio- que da a la calle, no tiene el cerrojo puesto. Y ante esta sorpresa surge la pregunta de por qué a nadie se le habrá ocurrido nunca -tal vez por mera diversión- el intentar abrir la puerta. Y es aquí cuando usted, querido lector, cae en el hecho de que le mentí al comenzar el relato, ya que el sitio posee, además, otro sistema de seguridad; la ciudad está completamente desierta desde aquél incidente.

Gato blanco

  Me fui en mi coche, en el asiento de acompañantes llevaba todo lo que le había regalado; un libro, un dibujo y un reloj. Estaba tan triste que quise cerrar los ojos y chocar, contra cualquier cosa, pero desaparecer.
  Un gato. En una de las bocacalles a mi derecha: me miraba. Pero su mirada siguió fija en el mismo lugar cuando pasé el cruce. Estaba en el medio del asfalto, desierto por la hora de la noche que era. No pude evitar observar su blancura, sus ojos atentos en un lugar más allá de lo visible; de su posición majestuosa, de su serenidad, a pesar del dolor que me oprimía. Y por un momento olvidé todo.
  La ventanilla baja me hizo recordar que olvidé mi campera de abrigo en su casa; di la vuelta y retomé por la calle lateral para volver a la casa de la que había partido.
  Toqué timbre y ahí estaba ella; con los ojos vidriosos y rojos, pero secos. Me preguntó que quería, y le dije que me había olvidado mi campera. Cerró la puerta para reaparecer en unos instantes con mi abrigo, que me dio cargado de violento sufrimiento. No me lo puse; volví a subir al coche y rehice el camino que había hecho al irme. Pasé por las mismas calles, que me hicieron recordar dolores de hace unos instantes, pero que creí antiguos y que no los iba a tener que revivir jamás.
  Volví a pasar por la bocacalle donde había visto al gato, y lo encontré sin haberse movido ni un milimetro, al menos a mi pobre vista de miope.
  Seguí de largo; un gato no detiene la marcha de nadie. Aunque seguí pensando si ese gato se movería alguna vez de su lugar, o estaría esperando -tal vez conscientemente- la violenta intervención de un auto, el que lo saque de la soledad de su noche.

domingo, 22 de julio de 2012

¿Qué es esta cosa llamada amor?

Solo una condición,
que aparece desde el alba,
pasar tanto tiempo estudiando los rayos de sol
me hirió la retina,
pero ahora lo se...

¿Podrías seguir abrazándome,
sabiendo que te engaño con un mueble de dulces teclas?
¿Podrías seguir entregándote,
conociendo el sexo de mis oídos?

Quizás esto se extienda,
hasta que llegue el momento de tallar las cadenas
sera entonces...

¿Podrías seguir durmiendo conmigo,
entendiendo que me entrego por completo a cinco líneas horizontales,
más que a vos?
¿Podrías seguir soportándome,
a pesar de aturdirte todo el día?

Y en algún momento podremos tener hijos,
ya se alargan en tus brazos.
También sueño con compartir mis deseos.
Si no lo hiciera,
quizás no podría amarlos tanto como vos.

martes, 10 de julio de 2012

Algo

  El niño juega. Corre haciendo círculos en su pieza, con bloques y autitos de carrera; juega.
  Algo esta a los pies la cama, lo vigila con la vista, cuida que su cabeza no se encuentre con los bordes filosos de los juguetes. Algo, que tiene demasiada calma y que su vigilancia es su forma de vida.
  El niño no puede verlo, ni siquiera lo percibe; el niño juega solo. Imagina que los autos tienen alas de avión y los guía en sus minúsculos vuelos.
  Algo está inerte, con la mirada fija, pero sin estar desatento. Está desnudo y no tiene sexo. No puede dormir porque su única naturaleza es velar por un ser. Es casi humano.
  En uno de los vuelos, el niño-guía se enrieda con sus propios pies y comienza a caer. Algo se levanta rápidamente para atajarlo pero se tropieza con un bloque en el suelo. Cae.
  El niño se golpea violentamente el cuello contra el borde de una ventana. La cabeza se desprende, y cae por oscuras escaleras, con apenas luz de una antorcha. En el claro de un bosque, la cabeza deja de rodar y los ojos fijos del niño miran la luna que no lo quiere ver.
  El niño sonríe y recita:
-¿Viste Algo? 
Al final tu existencia pudo reducirse
a nada más que transpiración y aliento.
Mis cuellos te saludan. Suerte.
  Un dios se acerca al claro y patea la cabeza que va a parar a la laguna. Se hunde y se adueña del agua:
-Estas son mis lágrimas.
  Algo ríe a carcajadas.

miércoles, 20 de junio de 2012

Esta noche

Salgamos esta noche,
como alguna otra
en tu auto nuevo.
Estoy muy ansiosa...

Salgamos esta noche,
llevame a algún lado a pasear
olvidemoslo todo,
olvidemosnos aún de nosotros mismos.

En la huida lejos de lo que nunca tuvimos,
tu cabeza se abre contra el parabrisas.
Somos parte de un sueño,
que se pierde en el frente de una casa.

Salgamos esta noche,
como alguna otra
nunca fuimos amantes muy ansiosos
quizás sea el momento de querernos.

Salgamos esta noche,
por favor, quizás mañana ya no te necesite
agotemos todas las respuestas hoy
escapemos hacia la fiebre.

En el epílogo de nuestra soledad,
tu cuerpo se estrella contra el asfalto.
Somos parte de una pesadilla,
que aceptamos desesperadamente.

Salgamos esta noche,
como alguna otra
mi cabeza no te reconoce
y mi cuerpo esta frío por el viento.

Salgamos esta noche,
sin pensarlo demasiado
no me mires a la cara,
podría arrepentirme.

En el viaje a una desgastada aventura,
tu auto choca contra una ciudad,
somos parte de un sueño
que no encuentra lugar en su propia fantasía.


domingo, 17 de junio de 2012

Escena normal de un día Domingo

Un hombre sentado espera. Paredes grises repletas de libros de contaduría, archivadores y bibliotecas.
 A acomoda papeles en un fichero delicadamente demorando demasiado. En una de las esquinas de la sala, O revisa libros en una estantería y los compara, parece muy indeciso y poco concentrado; murmura insultos para sus adentros. Bajo una mesa contra la pared, M busca confundido, un  papel olvidado entre pilas de carpetas.
  Casi en un esfuerzo parecería que la demora es eterna. Una mujer sentada en su escritorio, en el cetro de la oficina, tipea lentamente una hoja escrita a mano.
   El hombre, incómodo, se levanta y se acerca hasta el escritorio.
  -Dígame una cosa, ¿Usted se acuesta con alguno de estos tipos?
  La mujer retira la vista del papel que tiene en la mano, mira fijamente al hombre y responde:
  -Con todos.