jueves, 21 de marzo de 2013

Escena en blanco


  Me gustaría decir que mi madre murió al darme a luz, y que mi padre no me crió, que me dejo a merced de la vida mientras el nadaba en llanto y alcohol.
  Me gustaría decir que mis hermanos abusaban de mí, me violaban, que de chica era gorda y nadie se me acercaba en el colegio, que escapaba llorando de las clases.
  Diría: "¡Ustedes no saben lo que es vivir mi vida, ponerse en mi lugar!". Podría alegar: "Nadie acá conoce el frío de las calles cuando te tenés que levantar temprano a hurgar en la basura." o "Alguna vez quise tener un amigo..."
   Nada de eso pasó y tengo ante mí muertes de las que me hago responsable. Por eso ahora, aún con el arma caliente en mis manos, no encuentro justificativo para lo que hice.

lunes, 18 de marzo de 2013

Anhelo


  Pido perdón, ante todo, por esta terrible pérdida de tiempo. Usted quizás ni siquiera se lo plantee, lo estime, lo vea necesario.
  Tampoco me tema, nuestra raza no es tan hostil como se hace ver en leyendas, simplemente tenemos hambre. Pero en mi caso hay otra cosa que me incomoda,que me deja inquieto. Cada vez que voy a buscar una víctima a su hogar, y después de vaciarla por completo, suelo encontrarme frente a un espejo. ¡Criaturas ególatras! sus cadáveres sangrantes lucen perfectos en el reflejo del aluminio, mientras que yo, aún sosteniendo sus cuerpos, veo sus figuras suspendidas.
  ¡Nunca podré conocer algo tan simple y cercano como yo mismo! Recuerdo a mi padre, a mi madre, y reconstruyo mi imagen a través de ellos. Paso horas tocándome el rostro, preguntando por los detalles en mi piel, buscando alguna sombra en el reflejo de mi copa.
  Una de mis últimas vícitimas fue una niña pecosa... ¿Tendré pecas? Su mirada de narcótica muerte me embelesó.
  Al instante me produjo ira; comencé a rasgar la delicada imagen, el pecoso rostro refractario que no tardó en descascararse dejando florecer la sangre de sus pómulos.
  Un charco de sangre inundó el suelo; persiana baja, encendí las luces. En el rojo fluido vi el reflejo de un ventilador de techo, un avión de papel y las mohosas paredes del rincón. Me acerqué hasta que mi nariz casi rozó el líquido, cada vez más opaco que empezaba a coagularse. Sólo se que mis ojos se vuelven más oscuros cuando lloro, o al menos eso dicen de mí.

  A veces siento el impulso de desollarme el rostro, pero al instante caigo en que solo podría ver una capa deformada de lo que ya no sería.

viernes, 11 de enero de 2013

Descanso

Se sorprendió despertándose con los ojos desorbitados que observaban los surcos del cielo raso.
  Manchas de hongos que plagaban las esquinas del techo, a través de infinitas grietas que dejaban pasar agua de lluvia. La persiana estaba levantada, pero no podía guiarse por la luz del sol, ya que estaba demasiado nublado como para adivinar hace cuanto tiempo dormía. Tampoco tenía reloj, hacía mucho había tomado la decisión de dormir lo que necesitara, y no comenzar a hacer cálculos de horas dormidas y tiempos de siesta y madrugadas de insomnio.
  Percibía sus sábanas, desteñidas de usar tanta lavandina, con una agujero a los pies, que

  Se volvieron a despegar sus parpados en una oscuridad absoluta.
  No podía imaginarse como estaba acostado; apenas podía percibir la diferencia entre estar dormido y despierto, en una oscuridad que iluminaría la estrella más lejana.
  Sin embargo hadas blancas se paseaban frente a sus ojos, de algún recuerdo de cristales limpíos. Cada vez los dibujos se multiplican y, en algún momento, se transformaron lentamente en sueños.

Sus ojos dejaron, de a poco, que la luz entrara.
  Recostado boca arriba, con apenas fuerza para girar la cabeza. Vio los rayos de sol  que atravesaban la persiana baja e imprimían su imagen del lado donde él se encontraba. Vio la pared, con sus líneas amarillentas de luminosidad y quiso levantar una mano para tocarla. La luz se iba...

  Sintió estar despierto, pero no abrió los ojos.
  Simplemente tenía tanto sueño que le bastó con saber que aún se encontraba en su casa, entre sus paredes. Que todavía algún auto se destrozaba en los adoquines, y que por sus párpados aún corría sangre.

  Miró su habitación a través de un ojo.
  Todo se veía acomodado; se había prometido ordenarla la última vez que se acostó en su cama. La persiana estaba baja otra vez y una luz blanca casi muerta...

  Despertó.

  Sintió.

  Escuchó.

  Vislumbró.

  Miró.

  El ruido de alguna bomba lo sobresaltó e hizo que se incorporara de un salto; había dormido miles de años
olvidando el poder que le había dado al hombre.



lunes, 15 de octubre de 2012

Tía mi


Mi tía está flaquita
está chiquita
tiene un tumor
en el páncreas
tiene
afilados los huesos de las muñecas
afilados los huesos del pecho
afilados los huesos del codo
mi tía está flaquita
tiene un tumor chiquitito
come poco
duerme poco
ríe poco
era gorda
quería estar flaca
está flaca
quiere estar gorda
el tumor está chiquito
tiene hambre
mi tía no come
el tumor se enoja
come poco
duerme poco
duele mucho
le falta el cabello
se le cae de a mechones
mi tía está flaquita
y no se come ni los mechones de pelo
que se le caen y los tira a la basura
mi tía está chiquita
el tumor está chiquito
ella está flaquita
el tumor está engordando
le gusta
merendar
cenar
almorzar
desayunar

Es un bebé sano.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La rebelión


Pobre viejo Tobías;
las moscas entran y salen de su boca.
Su lengua se ahoga
y se quema al sol.

Pobre viejo Tobías;
sus ojos dejan correr agua de mar,
algo arrancó sus párpados
y tiene un sol en cada uno.

El barro trepa su pelo,
y sobre su frente anida raíces.

Pobre viejo Tobías,
sus pantalones estan empapados;
en la carrera se meó encima
cuando una sombra gritó su nombre...

Pobre viejo Tobías
una bala le agujereó la camisa -regalo de cumpleaños-.
Ahora el viento se le cuela al cuerpo,
y siente frío.

Y sus piernas vibran,
y su pecho es un trampolín,
pero pronto no siente más molestias;
la sangre abriga su cuerpo usado.

domingo, 26 de agosto de 2012

Solo letras

Y las ciruelas
repletas de sangre,
se trasformaron
en bolas de fuego.
JAJAJAJA

Bolas de fuego...
Que gracioso,
creer
que el poeta podrá alguna vez
evocar
bolas de fuego...

Un fuego que ni siquiera quema el papel donde está escrito
una débil llama,
que se evapora
ogeuf
geofu
fegou

No sos nada, poeta;
un extraño escribiendo en lenguas muertas,
usando palabras extrañas,
para crear objetos endebles.

Mas simple sería,
incendiar tu casa,
más agradable sería
usar un magic-click.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Hoy mis flores son un espejismo

Hoy vi un médano
grande como una magnolia.

Nunca vi una magnolia,
pero una vez me contaron
que son flores enormes
del tamaño de un hombre entero.

También me dijeron
que su belleza es igualable a su nombre
pero, discúlpenme
nunca vi una.

En este desierto de flora,
en esta utopía de gente.
Solo encuentro mis manos
y un mosaico de arena.

Quiero dormir bajo un pétalo
de esa infinita flor.

Quiero ver una.

¿Me traerán los espejismos del desierto
campos de magnolias 
en vez de tanta agua?

Ya no tengo sed
pero hoy vi un médano
grande como una magnolia.

Solo tengo lugar para tormentas de arena en mi mente.

domingo, 29 de julio de 2012

Ferretería

  Un negocio vacío. Su frente: de cristales con empapelados con propagandas ya descoloridas por el hurto del sol. La persiana no baja completamente, los mecanismos averiados por el contínuo desgaste y la falta de aceite la dejaron imperturbable a mitad de camino. El único sistema de seguridad que permite que no saqueen el lugar, es la absoluta falta de mantenimiento de los materias: tuercas, clavos, tornillos y demás; estaban corroídos hasta su centro: En el fondo de algunas cajas -aún sin guardar- las goteras habían formado lagunas de óxido. El auricular de un teléfono sobre la mesada, cuelga cual ahorcado podrido y olvidado en la cuna de su muerte.
  La puerta -también de vidrio- que da a la calle, no tiene el cerrojo puesto. Y ante esta sorpresa surge la pregunta de por qué a nadie se le habrá ocurrido nunca -tal vez por mera diversión- el intentar abrir la puerta. Y es aquí cuando usted, querido lector, cae en el hecho de que le mentí al comenzar el relato, ya que el sitio posee, además, otro sistema de seguridad; la ciudad está completamente desierta desde aquél incidente.

Gato blanco

  Me fui en mi coche, en el asiento de acompañantes llevaba todo lo que le había regalado; un libro, un dibujo y un reloj. Estaba tan triste que quise cerrar los ojos y chocar, contra cualquier cosa, pero desaparecer.
  Un gato. En una de las bocacalles a mi derecha: me miraba. Pero su mirada siguió fija en el mismo lugar cuando pasé el cruce. Estaba en el medio del asfalto, desierto por la hora de la noche que era. No pude evitar observar su blancura, sus ojos atentos en un lugar más allá de lo visible; de su posición majestuosa, de su serenidad, a pesar del dolor que me oprimía. Y por un momento olvidé todo.
  La ventanilla baja me hizo recordar que olvidé mi campera de abrigo en su casa; di la vuelta y retomé por la calle lateral para volver a la casa de la que había partido.
  Toqué timbre y ahí estaba ella; con los ojos vidriosos y rojos, pero secos. Me preguntó que quería, y le dije que me había olvidado mi campera. Cerró la puerta para reaparecer en unos instantes con mi abrigo, que me dio cargado de violento sufrimiento. No me lo puse; volví a subir al coche y rehice el camino que había hecho al irme. Pasé por las mismas calles, que me hicieron recordar dolores de hace unos instantes, pero que creí antiguos y que no los iba a tener que revivir jamás.
  Volví a pasar por la bocacalle donde había visto al gato, y lo encontré sin haberse movido ni un milimetro, al menos a mi pobre vista de miope.
  Seguí de largo; un gato no detiene la marcha de nadie. Aunque seguí pensando si ese gato se movería alguna vez de su lugar, o estaría esperando -tal vez conscientemente- la violenta intervención de un auto, el que lo saque de la soledad de su noche.

domingo, 22 de julio de 2012

¿Qué es esta cosa llamada amor?

Solo una condición,
que aparece desde el alba,
pasar tanto tiempo estudiando los rayos de sol
me hirió la retina,
pero ahora lo se...

¿Podrías seguir abrazándome,
sabiendo que te engaño con un mueble de dulces teclas?
¿Podrías seguir entregándote,
conociendo el sexo de mis oídos?

Quizás esto se extienda,
hasta que llegue el momento de tallar las cadenas
sera entonces...

¿Podrías seguir durmiendo conmigo,
entendiendo que me entrego por completo a cinco líneas horizontales,
más que a vos?
¿Podrías seguir soportándome,
a pesar de aturdirte todo el día?

Y en algún momento podremos tener hijos,
ya se alargan en tus brazos.
También sueño con compartir mis deseos.
Si no lo hiciera,
quizás no podría amarlos tanto como vos.