martes, 29 de mayo de 2012

Niño encadenado

Tu rostro y ese velo
que no sé si vos creaste.
Mi vista se cansa de forzarla,
en este crepúsculo que se apresura.

Mi palabrerío de aprendiz de libros,
que esconde mi niñez,
por la que espío.
Un suspiro me deshace.

Desde el piso
tu cintura se confunde con el cielo.
Solo alcanzo a besar tus tobillos;
podría ofenderte.

No quiero pensar,
por qué llevo este collar al cuello,
ni por qué tironea
desde el fondo de tu bolsillo.

Cubrirme con tu falda,
jamás me acercó a tus piernas.
Solamente eras ascua que encendió la tela.
Me había enredado y la llama lo quemó todo.


2 comentarios:

  1. Jamás la ofenderías, eso no es una ofensa. Es un salto hacia el vacío más hermoso.

    Abrazos.

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  2. ojalá fuese para mí... me sentí tan identificada. Hermosas palabras, Funes.

    "Sirena de la mar"

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